
FICHA TÉCNICA:
- Título: Días de blogs y zombis
- Autor: David Millán
- Género: Relato breve / Humor
- Número de páginas: No disponible
- Precio: No disponible
- Valoración de Crítica Literaria: 7
EL APOCALIPSIS SEGÚN DAVID MILLÁN
Que David Millán está condenadamente loco es algo que varios de sus lectores ya conocíamos. Que sus momentos de lucidez se reducen a sus brillantes artículos de opinión en Hispalibertas, también. Que es el hijo no reconocido de Fernando Arrabal... pues venga, por qué no. Que el secreto de su éxito se basa en aporrear el teclado del ordenador después de una noche de juerga etílica, cual Jackie Chan literario... Pues sí, también lo sabíamos, para qué nos vamos a engañar (sólo así se explicarían las maravillosas Crónicas de Atlantidavid y la no menos fantástica trilogía papanoelense). Pero lo que no sabíamos era que tenía la capacidad de predecir el Apocalipsis y, sobre todo, que fuera capaz de plasmarlo en algo más de treinta páginas. Porque David Millán, novelista amateur y padrino de Crítica Literaria, ha vuelto a demostrarnos que es capaz de liarse la manta a la cabeza y arrasar con todo lo que encuentra a su paso. Y si eso lo hace arracándole una carcajada al lector, pues mejor todavía.
La nueva propuesta con la que el autor catalán nos invita a empezar el año viene bajo la forma del desquiciante relato Días de blogs y zombis. Con un cuento que tiene mucho de ensayo periodístico, David nos sumerge en un mundo al borde del caos en el que los zombies pululan por doquier (no sé que pasa últimamente, que los muertos andan como revolucionados... será cosa de la crisis ésa...) y los supervivientes se ven obligados a vivir como buenamente pueden. Tal es el caso de Ismael Loring (no confundir con el padre Loring, el sacerdote más marchoso del momento), bloguero que, en el cenit de su carrera, aprovecha la oportunidad que le brinda el Holocausto para escribir un libro. Las disparatadas reflexiones de monseiur Loring y su frustración ante lo que considera una misión imposible, son los principales ejes del relato.
Evidentemente, el lector no contará únicamente con la compañía de Ismael durante la lectura. A lo largo de nuestro periplo, nos encontraremos con los más extravagantes personajes. Tal es el caso de Sebas, el orondo dueño del estanco de la esquina que, pese al desastre, todavía mantiene en sus puertas el cartel de Abierto; o las Hermanas del Spam, una antiquísima orden religiosa que predica entre sus fieles la inminente llegada del fin del mundo... saturando su correo electrónico con mensajes no deseados. Profesores de Secundaria con muy malas pulgas, escritores daneses con ganas de emular a Dan Brown y góticos con serios problemas de personalidad, compondrán el resto de un histriónico elenco ya considerado marca de la casa.
Con Días de blogs... David parodia sin piedad a esas (a veces) incómodas modas que vienen y van (en este caso, el "boom" zombie); critica a esa nueva sociedad de la información que ha surgido gracias a las redes sociales, MySpace, Blogspot y vaya usted a saber cuál más, centrándose en esos "poderosos" gurús que han hecho de internet su forma de vida; se cachondea de la derecha española más rancia, una constante en casi todos sus trabajos; descabeza a los grandes escritores que, precisamente, lo último que quieren es escribir; y por último, se parodia a sí mismo en la figura de Ismael Loring, ese aprendiz de escritor al que le cuesta horrores sentarse ante el escritorio. En definitiva, David, webmaster de primera hora, periodista digital, bloguero profesional y miembro honorario de los Caballeros Masónicos del Vaticano, se burla de un mundo que conoce muy bien.
El relato entero es un despropósito de pies a cabeza. Es un sketch en el que lo que menos importa es la trama. Es una mortadelada digna de Javier Fesser... Porque pese a que los relatos de David Millán no están a la altura de sus libros, sí tienen ese toque absurdo y surrealista que lo han convertido en un clásico de Crítica Literaria. Ya lo decíamos al comienzo. David Millán está rematadamente loco. Pero es un loco al que merece la pena acercarse... y dejar pasar las horas escuchando sus desvaríos. David Millán está loco, sí. Pero los locos, al igual que los niños y los borrachos, también dicen la verdad. Bendito sea.
- Página del autor en Bubok Publishing.
- Podéis leer el relato aquí.
- Leer esta reseña en Crítica Literaria.










